Juno
" LLévame donde te de la gana,
pero llévame..."
Instante
Mira mis ojos. Vencen el sonido.
Escucha mi dolor como una luna.
Así rodando plata en tu garganta
duerme o duele.
O se ignora.
O se disuelve.
Forma. Clamor. Oh, cállate. Soy eso.
Soy pensamiento o noche contenida.
Bajo tu piel un sueño no se marcha,
Un paisaje de corzas suspendido.
Vicente Aleixandre
I
No es la verdad aquello que nos deja
el sol de mediodía sobre el agua
de un mar en retirada. Ni es tampoco
la brisa en su vaivén, ni tan siquiera
el sonido del hombre transitando
los espacios de luz y dando sombra
a una huella creada sobre el limo.
No es verdad el pesquero ni su rumbo,
ni el gris del horizonte amenazando
mar de fondo a la tarde, ni el rumor
de las olas mojando las orillas.
Sólo es naturaleza. Un paisaje
que dispone las cosas para el hombre.
La verdad es saber que en el silencio
A la luz de los álamos
acude un cuervo y canta.
La vida es amarilla, ajena y arde.
Sus alas son de lluvia que no llega.
Yo sueño que mi voz es un pastor
que vio nacer a todas sus ovejas,
conoce de memoria sus nombres y sus miedos,
el cielo y sus anuncios y amenazas.
Se sienta en una piedra
y es piedra y es persona y es paisaje.
Ve cómo vuelo, cómo se va el día.
Vuelve a pensar en los que son felices
sólo porque están lejos,
sencillamente porque no son él.
Y canta algo muy viejo en voz muy baja.
Entorna ojos y alma
para escuchar el ruido de las mieses,
su mar seco, el solano
silbando entre los hilos de la luz.
Da su voz a los álamos
para que acuda un cuervo o un poema
que diga nunca más.
Todo esto ya ha ocurrido. Nunca más
Juan Vicente Piqueras
Aldea
(Cuando estuve en España me traje 11 libros. 9 de poemas. Los he leído, algunos varias veces. Me gustaron mucho aunque ho haya hablado todavía de ellos. Vuelvo sin embargo a este autor .
Como una recaída, como si padeciese un síndrome. Una y otra vez a . ¿Acaso se nota mi debilidad...?)

A tu orilla he venido. Tengo un otoño, un pájaro
y una voz desusada. Tú me esperas: un río,
una pasión y un fruto. Y tiene nuestro encuentro
el vuelo, la corriente, seguros, proclamados.
He venido a tu orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
el barro donde el agua sujeta sus mensajes
y la cuna del cauce para mecer tu sueño.
Dime si estoy pendiente de mi diario trabajo,
si basta a tus oídos mi tristísimo verso
o si a mi sombra vive mejor mayo tu carne.
De tu orilla me iría si ahora me dijeras
que te amo solamente como los hombres aman
o que mi voz te suena como todas las voces.
José García Nieto
Apago la luz,
dulces sueños.
A veces cierro los ojos y miro al sol. En esa oscuridad tan clara me viene al pensamiento la imagen de una fotografía. Un muchacho subido a un ciruelo, ese muchacho sostiene a un niño en sus brazos, con la protección atenta de estar a cierta altura. Ambos sonríen.
Y yo me refugio a la sombra de ese árbol.
A veces cierro los ojos y miro al sol. En esa oscuridad tan clara, escucho una voz que canta en francés. Abro los ojos, y allí estabas tú, naciendo cada día:
Rosa
Y lo dejaré aquí, para que sean la tibia memoria de Abril
Buscan mis labios
el cielo de tu boca
donde perderse
Como el insecto que ignora que lo es y se esfuerza por cumplir la tarea con su estirpe.
Como las puertas que no saben si fueron colocadas para entrar o salir. “Perded toda esperanza” “prohibido el paso” o “entren sin llamar” y otras mentiras, pone siempre.
Como la tarde, ahíta de suspiros, que imita en el color a la mañana pero le es imposible reproducir su olor o su futuro.
Como el rompecabezas, todo temblor y miedo, que odia su última pieza cuando se le aproxima para dejarlo quieto e inservible.
Como la taza de café vacía, que llora con amargo recuerdo su aroma de suicida y el sabor de los labios.
No sé si así es la vida
pero el poema se parece mucho.
Lo que al día le pido ya no es
que me cumpla los sueños, que me entregue
los deseos cumplidos de otros días
porque al fin he aprendido que los sueños
son igual que las alas de un insecto
y al tocarlos el hombre se deshacen;
y es que un sueño al cumplirse es otra cosa
que no ayuda a volar.
Lo que al día le pido es ese sueño
que al rozarlo se parta en otros sueños
lo mismo que una bola de mercurio
y que brille muy lejos de mis manos.
Lo que al día le pido empieza a ser
más difícil incluso de alcanzar
que los sueños cumplidos, porque exige
la fe antigua en los sueños.
Lo que al día le pido es solamente
un poco de esperanza, esa forma modesta
de la felicidad.
Vicente Gallego

Decía Cernuda que El mar es un olvido,una canción, un labio; Pero este mar es más que olvido, más que canción, que labio. Más que azul, más que brasa , más que verso.
Más más...Gondal es mucho más.
Quisiera ser Tiresias esta noche
y en una lenta espera boca abajo
recibirte y gemir bajo tus látigos
y tus tibias medusas.
Sabiendo que es la hora
de la metamorfosis recurrente,
y que al bajar al vórtice de espumas
te abrirías llorando,
dulcemente empalada.
Para volver después
a tu imperioso reino de falanges,
al cerco de tu piel, tus pulpos húmedos,
hasta arrastrarnos juntos y alcanzar abrazados
las arenas del sueño.
Pero no soy Tiresias,
tan sólo el unicornio
que busca el agua de tus manos
y encuentra entre los belfos
un puñado de sal.

A los que no tienen voz
A los que nadie escucha
A los que cortan el ala de mi voz borrando mi letra en sus mensajes.
Es inútil, yo sigo en pie.
A los que me cobijan en su voz;
los que alientan mi escritura, voz de mis manos,
Es por estos que yo estoy en pie...

La voz
En todas partes una lengua emerge
que entre los árboles canta, canta.
Sube una voz. Ignoro cuántos pájaros
tiene mi voz que en los árboles vive.
Ignoro cuanta voz tiene mi voz
Con las aves que nacen de mi boca,
canta de prisa encima de mis labios.
Una voz es un hilo que se rompe
cuando un pájaro viene con vuelo torcido,
cuando un ave no tiene voz humana
y se hunde el viento en que un vilano vuela.
Yo no sé cuánto hilo tiene mi voz,
ni si algún halo tiene acaso
el ala de mi voz
que como el ave asciende
Pero a las ramas sube
y de tal modo puéblalas
que se rompen de pronto
y llueve savia cálida
sobre mis propios labios,
que son como mis fauces.
Me detengo
me miro
me busco
cierro los ojos
hay un espacio en blanco
(enero es un espacio en blanco)
Me detengo
te miro,
me encuentro