03 mayo, 2007

A tu Orilla





A tu orilla he venido. Tengo un otoño, un pájaro
y una voz desusada. Tú me esperas: un río,
una pasión y un fruto. Y tiene nuestro encuentro
el vuelo, la corriente, seguros, proclamados.

He venido a tu orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
el barro donde el agua sujeta sus mensajes
y la cuna del cauce para mecer tu sueño.

Dime si estoy pendiente de mi diario trabajo,
si basta a tus oídos mi tristísimo verso
o si a mi sombra vive mejor mayo tu carne.

De tu orilla me iría si ahora me dijeras
que te amo solamente como los hombres aman
o que mi voz te suena como todas las voces.

José García Nieto

*


Apago la luz,

dulces sueños.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo cada mes emociona o tiembla en un poeta.

Me gusta mucho esta estructura de alejandrinos, como una respuesta larga a un soneto.

Y la foto, tanto sol en el mar, que se hace como una piel.

Paralelo 49 dijo...

A mí me emociona sí, este poema es de los que necesito tener siempre a mano.

El mar, la sal, la piel... quizá sean la misma cosa.

saiz dijo...

Una vez más, gracias por tu lectura y tus comentarios, paralelo 49. En honor a ti corrijo el poema, en el que intenté expresar que, quien quiera que fuese que diseñó el mundo, no se esmeró -al parecer- mucho. ¿Es porque no supo, porque no pudo, o porque no quiso... suponiendo que sea un ente consciente? La referencia a "cualquier niño" no es en el sentido de que cualquier niño lo habría realmente hecho mejor, sino que incluso un niño tendría capacidad para hacerlo mejor. De modo que lo dejo así:

Cualquier niño
de cualquier parvulario
sin sabiduría ni omnipotencia
sin perfección ni deidad
pudo diseñar un sitio más amable
una realidad más sensata
un existir más apetecible.

Anónimo dijo...

Sí, selección, con un hombre más bueno, y menos libre.