Me detengo
me miro
me busco
cierro los ojos
hay un espacio en blanco
(enero es un espacio en blanco)
Me detengo
te miro,
me encuentro
Me detengo
me miro
me busco
cierro los ojos
hay un espacio en blanco
(enero es un espacio en blanco)
Me detengo
te miro,
me encuentro
Como la estación
que sobre el tiempo espera,
y no se cansa
Así,
te aguardo.
v.
Cuando ella dice Milo, veo un sendero; años luz, llamas frías, sombras turquesas, en esa voz y la materia impalpable que la envuelve. Puedo caminar sobre las aguas. unida por un hilo finísimo y transparente de percusión que me lleva, me arroja sin remedio a un enigma indescifrable; a una espiral de calma, a una atracción más fuerte que la telúrica.
Es otro paralelo. Otra magnitud, otro lado, a tan sólo 4 minutos 55 segundos de ti, de mí. Y atravieso esa gruta de misterio donde soy capaz de entender que hay otro territorio. Más allá de todo lugar. Una eternidad contenida en ese parpadeo de cuerda. Dormir y volver al mismo sueño es posible, Milo.
Último naufragio, estrella celeste, cuerpo de metal:
Milo.

Tu ráfaga, tu huída.
Mi verdad, mi signo.
Que no haya un río tan ancho
y siempre un puente que lo cruce.
Nadie es perfecto, claro, y nadie sabe
que por eso está vivo, que le debe
la vida a sus defectos, que vivir
es tarea de astutos, de cobardes.
Si hemos sobrevivido a aquel dolor
que amenazaba con aniquilarnos
es porque no supimos sufrir como queríamos
y fuimos incapaces de fallecer en él.
O fue la vida, que se ama a sí misma
más que nosotros, la que lo impidió.
El miedo es, a menudo, un buen refugio.
La pereza protege. La cobardía salva.
Quizá exagero para que me entiendas:
si seguimos viviendo lo debemos
a no saber sentir, al deterioro
de nuestro asombro, al miedo
y a la astucia de los supervivientes.
Yo sé bien que la muerte se enamora
de los mejores, se los lleva pronto.
Los demás olvidamos si podemos
que no somos lo que desearíamos,
que la memoria inventa lo vivido
para ayudarnos a seguir viviendo.
Todo nuestro saber es nuestra astucia
en adaptarse al medio, en ir tirando,
en adaptarse al miedo, en no morir.
Y así nos va, nos vamos
perdiendo el tiempo, devorando días
y llevando la vida que podemos
por no saber llevar la que soñamos.
Juan Vicente Piqueras

Sólo hay un vacío (incierto)
que ninguno conoce
que ya habitamos.
Abandónate"
Nocturno
a los que escriben nombres en la nieve
en la noche desnuda del estío.
El canto seco de la tierra ciega
es de cristal y lo dicen los grillos;
hay un enjambre azul de altas estrellas
que no vuelan, y hay unos leves hilos
que nuestros ojos unen con belleza.
Desde mi ardiente soledad yo miro
las sombras de este cuarto, tan espesas,
y el campo no visible al que yo aflijo
con ese pensamiento del que vela
sabiéndose de carne. ¿Algo es mío?
Muy lejos, se reúnen las casas; son inciertas
y agrupadas sus luces junto al mar: hay un ritmo
de olas negras y sordas. La alegría gobierna,
en esos territorios, el vivir. Yo respiro
la oscuridad tan mía, mi vida no está cerca
del agua ni del cielo,
ni tampoco de aquello que deseo.



“… Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden...”
¿Pero realmente perdonamos a los que nos ofenden?
.
La verdad es que el café de los bares me parece un improperio.
Un insulto, un ultraje, un abuso, una injuria, una maldición y una broma de mal gusto.
(por mucho que ustedes digan que yo exagero...)

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.
Oliverio Girondo

(Yo también tengo un bosque. Así pende la luz en febrero y sabes... podría pasar horas aquí, días, y más días sólo mirando, inmóvil. )