
También he pensado en el frío, en la arena, y en los crudeza de buscar territorios borrados.

Lo cotidiano, lo efímero, de lo que huyo, a lo que me aferro.
Las apariciones.Querer, doler, quemar. La vida es esto.
Me poso en los alambres sobre los tejados
soy un pájaro.
De vez en cuando hay días inhóspitos,
pero aún en las tinieblas, el cielo es infinito.
Que bien me describiste la vida, Rosa
En aquel poco tiempo en el que nos conocimos,
mas se eterniza tu imagen
y tu calor, en mi pensamiento…
Última canción
Si aún puedes
óyeme, río de cristal, ave
matutina. Óyeme
luminoso hilo tejido por la nieve,
esquiva y siempre aplazada
señal del paraíso.
Óyeme si aún puedes,
devastador deseo,
cobrizo animal de la alegría.
Si no eres alucinación
o espejismo o quimera, óyeme
aún: ven ahora
y no en la hora de nuestra muerte
dame de beber la propia sed.
Eugénio de Andrade
Eternos no seremos, pero óyeme si aún puedes. Cantemos.

¿¡No te dicho mil veces que encontrarte tú es
algo más que perseguir la luz en sentido contrario
que buscarte a tientas
en los espejos?¡
Ando buscando un poema en portugués. Sólo lo he encontrado en español, pero al leerlo hay una palabra que no me quedaba clara y por eso quería buscar el orignal. De momento no lo encuentro. Y mientras buscaba. Se me han venido todos estos pensamientos a la cabeza:
* Los objetos regalados tienen una fuerza igual a la fuerza de gravedad que provocan las mareas de los océanos. Ese movimiento continuo de ida y vuelta, los trae los lleva. Viven conviven. Son parte indisoluble de nosotros.
* No quiero- nunca- terminar de escribirlo todo.
* En el otro hemisferio confirman que comienzan
los días de calor después de un invierno muy duro.
* La aceptación de las cosas no posibles. Y de las posibles.
* Tengo que llevar la cámara en el tranvía. Cuando se cruzan dos trenes
las caras que veo al otro lado… Me inquietan sus gestos.
* Recuerdo que una vez vi una foto mía en un blog ruso. ¿De qué hablarían?
* Sigo buscando el poema.
* Tengo que volver al bosque este fin de semana. El otoño es sólo un instante.
* Pienso en el vértigo que me producen los descubrimientos
Voces, hoteles. Los márgenes del hielo.





Qué sutil se traza la línea azul, índigo de tus montañas. Qué límites, qué profundidad, qué celeste territorio… A qué lejano confín se fue tu gesto.
¿Qué corteza?, ¿En qué abedul, tu nombre…Druida?
Qué luz -no posible- alumbra tu inexplicable y bendita vida;
Qué misterio
¿Navega el mar en el aire? ¿Vuela la materia en el espíritu?
¿Qué olor?, ¿qué labio?
Qué rumor…
Allá. Entonces. Desde lo más alto.
(07.07.07)
Hepta
heptasinfónico
heptalujúrico
heptaselénico
heptanebulosamente unido
heptaverdeoceánico
heptamisterioso
heptanoctámbulo
heptachocolático
heptaturbulento
heptamaringio
heptavacíosinti
heptasincrónico
heptaducemaltrago
heptasanrománico
heptasolomi-yo
heptaconcéntrico
heptalumínico
heptacurvaceo
alucinojenoheptarecondito
heptasempiterno
heptalunático
heptaespejísimo
heptabismático
heptazulaceo
heptacaramelado
heptahorizontal
heptasusurrántico
heptahoguérico
heptavaivenico...
Instante
Mira mis ojos. Vencen el sonido.
Escucha mi dolor como una luna.
Así rodando plata en tu garganta
duerme o duele.
O se ignora.
O se disuelve.
Forma. Clamor. Oh, cállate. Soy eso.
Soy pensamiento o noche contenida.
Bajo tu piel un sueño no se marcha,
Un paisaje de corzas suspendido.
Vicente Aleixandre
I
No es la verdad aquello que nos deja
el sol de mediodía sobre el agua
de un mar en retirada. Ni es tampoco
la brisa en su vaivén, ni tan siquiera
el sonido del hombre transitando
los espacios de luz y dando sombra
a una huella creada sobre el limo.
No es verdad el pesquero ni su rumbo,
ni el gris del horizonte amenazando
mar de fondo a la tarde, ni el rumor
de las olas mojando las orillas.
Sólo es naturaleza. Un paisaje
que dispone las cosas para el hombre.
La verdad es saber que en el silencio
A la luz de los álamos
acude un cuervo y canta.
La vida es amarilla, ajena y arde.
Sus alas son de lluvia que no llega.
Yo sueño que mi voz es un pastor
que vio nacer a todas sus ovejas,
conoce de memoria sus nombres y sus miedos,
el cielo y sus anuncios y amenazas.
Se sienta en una piedra
y es piedra y es persona y es paisaje.
Ve cómo vuelo, cómo se va el día.
Vuelve a pensar en los que son felices
sólo porque están lejos,
sencillamente porque no son él.
Y canta algo muy viejo en voz muy baja.
Entorna ojos y alma
para escuchar el ruido de las mieses,
su mar seco, el solano
silbando entre los hilos de la luz.
Da su voz a los álamos
para que acuda un cuervo o un poema
que diga nunca más.
Todo esto ya ha ocurrido. Nunca más
Juan Vicente Piqueras
Aldea
(Cuando estuve en España me traje 11 libros. 9 de poemas. Los he leído, algunos varias veces. Me gustaron mucho aunque ho haya hablado todavía de ellos. Vuelvo sin embargo a este autor .
Como una recaída, como si padeciese un síndrome. Una y otra vez a . ¿Acaso se nota mi debilidad...?)

A tu orilla he venido. Tengo un otoño, un pájaro
y una voz desusada. Tú me esperas: un río,
una pasión y un fruto. Y tiene nuestro encuentro
el vuelo, la corriente, seguros, proclamados.
He venido a tu orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
el barro donde el agua sujeta sus mensajes
y la cuna del cauce para mecer tu sueño.
Dime si estoy pendiente de mi diario trabajo,
si basta a tus oídos mi tristísimo verso
o si a mi sombra vive mejor mayo tu carne.
De tu orilla me iría si ahora me dijeras
que te amo solamente como los hombres aman
o que mi voz te suena como todas las voces.
José García Nieto
Apago la luz,
dulces sueños.